Foto: Javier Calvelo/ adhocFotos

Agencia oficial dará una respuesta “agresiva” ante la crisis de empleo, usando incluso sus reservas

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Nº2065 - al de 2020
escribe Ana Morales

Cuando la necesidad del aislamiento social acabe y el Covid-19 esté relativamente controlado, la situación en materia de empleo será “desesperante”. Proyectando esa realidad es que el Instituto Nacional de Empleo y Formación Profesional (Inefop) se prepara a dar una “respuesta lo más agresiva y sustanciosa posible”, informó a Búsqueda el nuevo director general de la institución, Pablo Darscht.

Desde el viernes 13 en que comenzó la emergencia sanitaria hasta el martes 24, las solicitudes de “seguro de paro” se dispararon: pasaron de 7.726 a 52.060 (574%), según los registros del Banco de Previsión Social.

“Estamos evaluando y trabajando en línea con la Dirección de Empleo y el Ministerio de Trabajo, y en 15 días esperamos tener bien definido cómo potenciar los instrumentos para llegar lo más eficientemente posible en las tres áreas de acción del instituto (desempleados, trabajadores en actividad y empresas), en una situación desafiante y compleja como en la que estamos”, afirmó el jerarca. Se refirió a “escalar” la forma de atención del Inefop, que tiene una tradición de realizar entrevistas personalizadas para orientar la formación futura de los desempleados, por ejemplo.

“La idea es usar el ingenio, ya que no podemos usar solo la billetera”, porque la situación financiera del instituto no es “extremadamente cómoda”, ilustró Darscht. “Tenemos fondos para hacer algunos apoyos, pero no podemos —sobre todo pensando en la magnitud de las cosas que se vienen— pensar que se pueda llegar a abordar problemas financieros de las empresas”. Esa área advirtió va a ser en una de las que haya más para hacer. “Ojalá que esté siendo muy pesimista”, reflexionó.

Mientras tanto, el Inefop tiene suspendidos todos los cursos y está trabajando en una plataforma para ofrecer algunas formaciones en la modalidad online y coordinando con las instituciones de capacitación que brindan los cursos para que presenten propuestas.

“Colchón” contra cíclico

El Inefop es una persona pública, que se rige por el derecho privado, que ofrece cursos de formación a trabajadores en actividad o desempleados del sector privado financiados con los recursos del Fondo de Reconversión Laboral (FRL) que administra. Ese fondo se nutre con el aporte de un porcentaje de los sueldos (0,1%) de trabajadores y empleadores de la actividad privada. En enero de 2019, una ley (Nº 19.689) dispuso rebajar el aporte y que una parte del FRL se destine a los subsidios que brinda el BPS a las empresas que contraten personas jóvenes y también a los mayores de 45 años, como una política de estímulo al empleo de esa población. Además de esa baja en los recursos, Darscht prevé que el FRL comience a disminuir de forma “bastante marcada” desde el próximo mes, al crecer los beneficiarios del “seguro de paro” por el impacto del Covid-19.

En torno al 30% del FRL, explicó Darscht, se destina a financiar los subsidios de la Ley Nº 19.689, que si bien se espera que comiencen a disminuir (porque menos empresas estarán en condiciones de contratar trabajadores) eso no será inmediato por la “inercia” que implica que los apoyos aprobados sean por períodos largos (de hasta 18 meses). El otro 70% de los recursos están casi todos comprometidos con proyectos de capacitación aprobados. Por eso, consideró que probablemente se deberá “conversar” y buscar acuerdos con las instituciones contratadas para que los cursos sean “más enfocados al nuevo escenario”.

Además, como quedan “pocos fondos adicionales sin comprometer” para este año, el director general del Inefop prevé que haya que recurrir al “colchón” de dinero que la institución acumuló desde su creación. “En 2015 eran unos US$ 80 millones y ahora son unos US$ 25 millones, porque en los últimos cinco años disminuyó bastante el colchón y nos dejó en una situación que, antes del 13 de marzo (cuando se decretó la emergencia sanitaria), era complicada en cuanto a empleo”, evaluó. Eso sucedió porque el nivel de gastos del instituto en los últimos años fue 30% superior a los ingresos, alegó.

Para 2020 el Inefop proyectaba disminuir la cantidad de beneficiarios de los cursos regulares (alcanzando a 40.074, desde los 65.500 del año pasado) para alcanzar la “línea de equilibrio” financiero, ya que en los últimos años registró pérdidas. Pero ahora que “cambió el mundo”, Darscht sí justifica “gastar más” reservas del instituto porque de lo contrario “podría hacer muy poca cosa”.

Apuntó que, si la situación de emergencia “no dura mucho tiempo”, se deberá buscar “rápidamente” el equilibrio en las cuentas y gestionar el Inefop con menos recursos, como se planteó para las empresas del Estado. “Y apostar a que en 2021 no se consuman fondos de reserva, que ya van a estar menguados”.

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