Carpe diem y talante político

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Nº2048 - al de 2019
por Facundo Ponce de León

Lo habrán conversado y recreado mentalmente varias veces, pero les pido hacerlo una vez más: volvamos a la noche del domingo a las 20:15. Concentración, por favor: recrear lo que estaban haciendo, cómo estaba dispuesta la tele, los sillones, la picada, el vaso de agua, el posible brindis, los últimos mensajes por redes sociales antes de callar porque son casi las 20:30. Shhh, silencio, van a decirlo: poné el 4, no, poné el 10, empezá por el 12, andá rápido a la transmisión de TV Ciudad que dice otra cosa.

“Lacalle Pou es el próximo presidente”. “La proyección indica que Martínez va primero”. “La diferencia es corta y no podemos decir que haya un ganador claro”. Tres frases que resumen lo que pasó entre las 20:30 y las 20:34. Cuatro minutos y nada más. A las 20:37, integrantes del Frente Amplio declaran que existe la posibilidad de la victoria. Sigamos mentalmente ahí. Recordemos las reacciones a cada segundo: la desazón, el estupor, la llamada a un conocido que puede tener más información, la expectativa del batacazo, calma, algarabía y angustia. Hay que esperar.

Les pido ahora realizar un ejercicio más complicado. Imagínense por un segundo que son los dos candidatos que compiten. Ser por un segundo cada uno de ellos, ni sus parientes, ni sus asesores, ni sus votantes: entrar en la mente de Daniel Martínez y de Luis Lacalle Pou. El primero está en el hotel e incorpora la noticia de que no perdió. Al menos todavía no. El segundo está en la sede partidaria e incorpora la noticia de que no ganó. Al menos todavía no.

Es un momento crucial de la campaña y de la peripecia de sus vidas. Pero no pueden vivirlo íntimamente; hay que hacer algo con ese momento, es subjetivo pero público, hay que tomar una decisión y salir a hablar. Mejor no, esperar un poco más, conversar con nuestros asesores y hacer algunas llamadas. Son casi las 21:30. La gente no se mueve de la tele, no se mueve del estrado, no se mueve de la calle, murmura y comparte su desconcierto. Y nosotros, que estamos en la mente de cada uno de los candidatos, sabemos que tenemos que hacer algo.

Salgamos de los candidatos y volvamos a los que nos pasó esa noche: el amigo que hace el primer chiste en el chat; los primeros memes y gifs; el moralista que ya a las 22 dicta cátedra de lo sucedido; el conspirador que desconfía de lo que pasa. Son las 22:41 y todo sigue en el mismo punto de incertidumbre. Lo único que varía es el porcentaje de votos escrutados. Sobre las 23:04 llegamos al 98,01%. Calculadoras en mano. Se viene otro momento clave. Calculadoras en mano. Descubrimos que hay familiares que siguen haciendo cuentas mentales con mucha rapidez.

Hay un leve cambio en el sentir general: la diferencia es corta pero es casi irreversible. Aunque la matemática no lo confirma, los candidatos empiezan a incorporar lo que se suponía desde el 27 de octubre. Llegamos al momento crucial. Son las 23:15. Llamadas entre los comandos, líderes políticos que se acercan a los candidatos y le comentan cosas, las transmisiones que aclaran que todo sigue en empate técnico pero que la leve ventaja de Lacalle Pou es difícil de revertir...

Son las 23:23. Es demasiado tarde y hay que hablar. Volvamos a la mente de Daniel Martínez. En los minutos que van desde las 23:24 a las 23:31 el candidato camina desde el hotel hasta el escenario y toma internamente una decisión: Carpe diem.

Que nadie se confunda con los jingles de campaña, pero cuando sube las escaleras del estrado Daniel Martínez se dijo a sí mismo: “Es ahora”. Disfruto esto que me pasa ahora y vivo la euforia del instante. Me golpeo el pecho, salto, agito los brazos, vivo el presente con toda la intensidad del momento, estoy aquí, lo que pasa a las 23:33 es lo que pasa a las 23:33. Tomo el micrófono y digo lo que siento hoy a raíz de lo que pasó hoy. Carpe diem.

Viajemos a la mente de Lacalle Pou. Son las 23:44 y terminó de escuchar a su contrincante. Abre la puerta y baja las escaleras de la sede y va hacia el estrado. Son las 23:47 y el candidato de la oposición está a punto de tomar el micrófono. Hay una decisión tomada de las que nos vamos a enterar inmediatamente: el candidato no está mentalmente allí donde está físicamente. Tomó la decisión exactamente contraria a la de Martínez. Se ubicó en otro tiempo. Encarnó la visión antagónica del Carpe diem y eso se resume en una frase de su discurso: “Lo de hoy quedará en una anécdota”. Es la actitud de saberse en otro lugar diferente al que se está viviendo en ese instante. A pesar de la montaña rusa anímica, de la intensidad de ese domingo 24 de noviembre de 2019, el candidato supo dilatar la cronología, estirar los relojes y poner en perspectiva la intensidad de esas horas.

El Carpe Diem que decidió Daniel Martínez es una posición ante la vida generalmente asociada a la adolescencia y la juventud, que nos impulsa a vivir intensamente el momento, olvidando el pasado y sin proyectar futuro. Sin cálculos. Repárese que al otro día de la elección Opción Consultores informa que en la franja etaria de 18 a 35 es donde Martínez votó mejor, allí donde más personas encarnan la filosofía del Carpe Diem.

La actitud de Luis Lacalle Pou se ilustra con una palabra del castellano antiguo: buen talante. Es el modo de pararse frente a las cosas con una justa distancia. Aprender a ponderar el momento en función del contexto. El talante político es aquel que percibe que la acción presente viene de un movimiento anterior y se dirige hacia un futuro. Es genuinamente calculada. Calibra la situación. El buen talante suele estar asociado a la sabiduría y esta se dice que viene con el paso de los años. Más viejo es uno, más sabe la vida. Luis Lacalle Pou no es un veterano, pero recogió el 61% de los votos en los votantes mayores de 65 años. No es un dato exhaustivo, pero es un dato a tener en cuenta.

Es una discusión interesante, si la vida se vive con mayor plenitud con la filosofía del Carpe Diem o con la prudencia de quien sabe sopesar las cosas. Pero esa discusión solo vale para la vida. En política no existe tal dilema: es indispensable el buen talante.

✔️ Caudillos, políticos y machos

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