Beatriz Argimón lideró las negociaciones con los otros partidos. Foto: Nicolás Der Agopián

“Nos importaba la firma antes que la foto”, dice Beatriz Argimón, y agrega que discutieron solo sobre los “temas en los que no había problemas” y que Manini Ríos nunca les planteó reparos a la inclusión de la “agenda de derechos”

“Compromiso” firmado se basa en “coincidencias” previas, respeta identidad partidaria y “no implica que esté todo cerrado”

7min
Nº2045 - al de Noviembre de 2019
entrevista de Federico Castillo

En la ruta. Rumbo a Treinta y Tres. Y después a Cerro Largo. Y después a Tacuarembó. Y después a Rivera. Y a Salto. Y después a Artigas. Y antes de eso articulando con el resto de los partidos políticos de la oposición la firma de un documento que plasme las propuestas de un gobierno multicolor. A la candidata a la vicepresidencia por el Partido Nacional, Beatriz Argimón, escribana de profesión, le importaba de manera casi obsesiva la idea de tener la firma de cada uno de los líderes de los partidos de este bloque antes de empezar la gira de campaña por el Uruguay. La firma, enfatiza, es un compromiso. Y el concepto de compromiso es en lo que insiste Argimón para garantizar que toda esa declaración de buenas intenciones que quedó por escrito en el documento, se tiene que cumplir. Asegura que más que un texto con fines electorales, se trata de unas hojas que servirán de guía para un eventual gobierno que la tendrá en un rol clave. “Ni más ni menos que presidir un poder del Estado, con lo que implica esto en articulación en el sistema democrático”, dice en forma de respuesta al jefe de campaña de la fórmula del Frente Amplio, Yamandú Orsi, que relativizó la importancia de la figura de las candidatas a la vicepresidencia durante este tramo hacia el balotaje. Argimón advierte que se viene una campaña del oficialismo “basada en mentiras” y en “amenazas apocalípticas”. “La mentira no es la forma. En política no puede valer todo”, sostiene.

Lo que sigue es un resumen de su entrevista con Búsqueda.

¿Cómo fue el proceso de negociación con el bloque opositor de cara al balotaje?

—Cuando los referentes de los partidos manifestaron el apoyo a nuestra fórmula, Luis (Lacalle Pou) me pidió que empezara con el tema de las negociaciones sobre un documento con acuerdos para transitar ejes temáticos que son de interés de todos los partidos. La verdad que la respuesta de los equipos fue inmediata. Y empezamos a trabajar por un lado con la coordinación de las distintas giras, con mirada política, y por el otro, sobre el documento programático. Ahí hubo un trabajo que tuvo una base previa de coincidencias entre los distintos programas, elaborada por Pablo da Silveira. Lo que quisimos dejar en claro respecto a cómo fue la dinámica de la campaña en general es que era muy importante para nosotros que se mantuviera la identidad de los partidos. Cada partido tiene sus formas de trabajo y planificación, y nos pareció importante mantener eso. Fue un proceso muy ágil que culmina con la presentación de distintos aportes y que se concreta con este documento que ya está firmado. Yo hice mucho hincapié en que el documento estuviera suscrito por los que ya habían adelantado el apoyo, es decir, por todos los candidatos de los otros partidos.

¿Hubo algún punto en que se tuvo que zurcir más para llegar a un acuerdo?

—No, no, no. El documento se basaba en las coincidencias que ya habíamos detectado. Lo que sí hubo fueron más aportes en esos ejes temáticos.

¿Qué tipo de aportes?

—Bueno, se profundizó más en educación y en seguridad. En esos hubo más aportes. Pero, vuelvo a decirte, el documento original tenía que ver con temas en los que no había problemas, había coincidencias. Los aportes vinieron a profundizar en esas cuestiones y no en nuevas propuestas donde ya se sabía que ni había acuerdos o que teníamos miradas diferentes. Esto no significa que esté todo cerrado. Esto es el principio del acuerdo. En el futuro, si es que somos la opción de la ciudadanía, vamos a seguir conversando, obviamente.

¿El documento es un texto con fines electorales para el balotaje o es una hoja de ruta para un posible gobierno de coalición?

—En realidad es un poco más que una hoja de ruta para el balotaje. Es un compromiso de temas con el país. Que además es hoja de ruta, obviamente, porque estamos en campaña. Pero por eso la palabra compromiso. A nosotros nos importaba mucho la palabra compromiso. Porque sentimos que además identifica el sentir que nos lleva a formar esta coalición.

¿Y cómo se hizo para congeniar en algunos temas donde había discordias? En el tema de la agenda de derechos con Cabildo Abierto, por ejemplo.

—Cuando se le preguntó a Guido Manini Ríos por este tema —se lo pregunta un periodista antes incluso de avanzar en el documento—, Manini dijo: “El programa que la gente quiso es el camino que hay que seguir”. Por lo tanto, ese tema no estuvo en consideración. El mantener la agenda de derechos está en nuestro programa de gobierno. Y no hubo necesidad de cambiar nada ni se recibió ningún planteo. El propio Manini lo dejó claro y eso además fue una muy buena señal para nosotros.

Las conquistas de la agenda de derechos es un tema que usted ha defendido. ¿Se ve en un rol de garante de que se van a mantener?

—Yo cuando tuve que trabajar este tema lo hice adentro de mi partido hasta que lo llevó el programa de gobierno. Y ahora que participé en todas las negociaciones no hubo ningún planteo. Y vuelvo a decir: el propio Manini se encargó de decir que la ciudadanía ya había optado en este tema.

¿Esta negociación con el bloque opositor sirvió como terreno de prueba pensando en un hipotético gobierno multicolor?

—Creo que esto ha facilitado mucho, el tema de ir visualizándonos todos en avanzar con un compromiso; facilita el intercambio en todos los ejes temáticos que tengamos que tratar en un futuro gobierno. Pero además, y lo vi mucho en estos días, hay un amplio espíritu de colaboración. Y eso ha facilitado mucho todas estas instancias. E insisto: no es porque sí que hablemos de un compromiso. Nosotros teníamos claro de que estábamos trabajando con miradas diferentes en varios puntos, pero cada vez más nos fuimos convenciendo de que va a ser mucho más fácil avanzar en acuerdos si se asume un compromiso con un proyecto alternativo.

Pero ese espíritu amplio de colaboración puede ser una cosa cuando se está con la intención de alcanzar el gobierno y otra cuando finalmente se concrete.

—Por eso lo del compromiso…

¿Por eso es que insiste tanto en la palabra compromiso?

—Sí, por eso lo del compromiso escrito, que es mucha más de una ruta de hoja para ahora. Es para saber hacia dónde van a ir los puntos importantes del gobierno. Y de alguna manera van marcando un estilo de trabajo. Yo hice mucho hincapié en este tema. Del respeto a la independencia de los partidos en todo este proceso, en poder tener un diálogo desde la mirada que cada partido tiene. Me parece que era importante desde el arranque entender que no hay una sola verdad, que es indispensable escuchar a los otros.

¿Por qué no hubo una foto de todo el arco opositor cuando se firmó el acuerdo?

—Te soy totalmente honesta: nuestro énfasis estuvo basado en la firma del documento antes que en la foto. Para nosotros el firmar un compromiso es mucho más importante que una foto. Seguramente van a aparecer fotos, y a distintos niveles de dirigencia. Se están planificando actividades conjuntas.

Por delante hay una carrera pareja hacia el balotaje y parecen asomar toda clase de estrategias. ¿Cómo observa este proceso?

—Nosotros desde la misma noche en que se ratificó la fórmula —porque somos un equipo— dijimos y dejamos bien en claro que esto era un empezar de nuevo, y de ahí empezamos a trabajar. Y tuvimos que enfrentar una campaña basada en mentiras, que primero fue por las redes y después se fue amplificando; nos llegaban contenidos de texto del documento que no tenían nada que ver con lo que estábamos trabajando, contenidos de la ley de urgente consideración que no existen. Y por supuesto con asuntos —que nos hemos cansado de aclarar— de que vamos a quitar derechos, que los consejos de salarios, que esto, que lo otro. No son ciudadanos aislados. Esto tiene forma de campaña. Y la mentira no es la forma. No estamos dispuestos a no denunciarlas. Queremos una campaña limpia. En la política no puede valer todo. Lo dije cuando las internas de mi partido y lo sigo sosteniendo. A mí las campañas intensas me parecen bien, lo que no me parece bien es que sean basadas en el agravio y en la mentira. Eso no colabora con la calidad de la democracia. No son solo votantes de otro partido, no, no, estos son auténticas campañas.

Beatriz Argimón
Foto: Nicolás Der Agopián

—Hace unos días le respondió a la vicepresidenta Lucía Topolansky, que avisó que si ganaban los blancos habría una “movilización social”.

—Bueno, en realidad, no solo ella. Después de que se verificó el apoyo a la fórmula empezaron a salir referentes políticos de distintos sectores del Frente con la advertencia de lo que puede pasar. En muchos casos casi en tono de amenaza apocalíptica: que se van a recortar derechos, que habrá movilizaciones… No es queriendo trasladar miedo a la población que se lleva adelante una campaña. Mucho menos teniendo en cuenta contextos regionales que pueden ser preocupantes para la ciudadanía.

—¿Escuchó a Yamandú Orsi sobre el rol que le cabe a los candidatos a vicepresidentes durante la campaña del balotaje?

—No, estaba trabajando justamente en el documento. Y me empezaron a aparecer mensajes de cómo Orsi había considerado a las candidatas —digo candidatas porque ahora coincide en que somos dos mujeres—, asumiendo un rol cuasi de florero. Seguramente fue un error. Quiero creer que conoce el rol que efectivamente el vicepresidente está llamado a cumplir, que no es ni más ni menos que presidir un poder el Estado, lo que implica esto en articulación en el sistema democrático. Quiero creer que fue un error de un dirigente que no es ni más ni menos que el vocero oficial de la fórmula. De pronto, por alguna causa, prefieren olvidar ciertos episodios que tienen que ver con la figura del vicepresidente. Pero eso no puede llevar a desconocer el rol que tienen.

—¿Cree que el Frente Amplio ha “ocultado” a Graciela Villar durante la campaña?

—Yo soy muy respetuosa de la estrategia de cada partido. No hablo de otras estrategias. La nuestra, desde el principio, fue basarse en el equipo de trabajo de los dos y que tiene varias miradas. Tiene una mirada de la importancia de lo paritario, en cómo nos imaginamos la coordinación entre el Ejecutivo y el Legislativo. Y también de cómo trabajamos en equipo.

—¿Estima que es necesario un debate entre las candidatas a vicepresidentas?

—Cuando a mí me lo plantearon, yo dije que estaba dispuesta. Y lo sigo estando. Lo que también digo es que a esta altura, si hacemos cuestión y vistos los tiempos, lo importante es cumplir con el mandato legal del debate presidencial.

Recuadro de la entrevista

▪ “La ley de cuotas dio lo máximo que podía dar, hay que ir por más”

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