Auditorio Nacional del Sodre. Foto: Nicolás Der Agopián

Las propuestas culturales de los partidos políticos para el período 2020-2025

De los derechos culturales a la deslumpenización

8min
Nº2037 - al de Septiembre de 2019
Javier Alfonso

Es una tradición: la cultura es la cenicienta de las campañas electorales. Muy rara vez un candidato menciona una propuesta de política cultural en un discurso o en una entrevista. Ni que hablar en un debate. De los 11 partidos políticos que se presentan en las próximas elecciones nacionales, siete publicaron sus programas. Todos convergen en fomentar el acceso universal a la cultura y el arte. Abundan conceptos como libertad, cultura democrática, espíritu crítico, protección del patrimonio cultural y el rol del Estado como facilitador a través de incentivos. A continuación, las principales propuestas en la presente campaña.

Frente Amplio

El capítulo de tres páginas del programa de gobierno del Frente Amplio, Cultura, plantea una nítida continuidad con sus tres gestiones de gobierno (2005-2020). Se ha “avanzado hacia una mayor democracia cultural”, se afirma. La estrategia principal pasa por potenciar las identidades locales articulando los tres niveles de gobierno (gobierno nacional, intendencias y alcaldías) e “impulsando la circulación de las propuestas artísticas y la creación de ámbitos de gestión colectiva”. El documento define la equidad social, económica, política, cultural, territorial y de género como ejes transversales. Se propone atacar “las disparidades en el acceso y participación de la vida cultural entre zonas rurales y urbanas y entre los diferentes grupos socioeconómicos, que, “pese a los avances de los últimos años, son todavía importantes en el país”.

Se garantiza la continuidad de los estímulos a la creación, a través de fondos públicos, infraestructura y producción de bienes y servicios, y también “robustecer la generación de demanda, promoviendo alternativas de consumo cultural”. En este plano, el FA manifiesta: “La función del Estado es la de ser un facilitador que permita y haga posible la expresión de la diversidad sin entorpecer o digitar sus resultados. La cultura comunitaria es una herramienta para trabajar en los problemas de fragmentación social”. Sostienen que se potenciará el desarrollo que ha tenido el sector audiovisual, la música y la industria editorial.

Se establece que “la política exterior deberá tener un papel destacado en la promoción de la cultura”. En esa línea se anuncia la creación de un fondo para la circulación internacional de bienes y servicios artísticos, y la participación de Uruguay en ferias internacionales. El FA propone equiparar las condiciones laborales del funcionariado del sector cultural con los otros ministerios.

Si bien no desarrolla en profundidad sus contenidos, el texto menciona el proyecto de Ley Nacional de Cultura, elevado al Poder Legislativo en 2018, pero aún no aprobado, que establece “una nueva institucionalidad cultural”, que en los hechos separa las carteras de Cultura y Educación.

Partido Nacional

En su diagnóstico sobre la situación de la cultura en Uruguay, el PN sostiene que “buena parte de la infraestructura cultural está en mal estado y funciona sin un propósito definido”. Afirma que Montevideo sigue concentrando “una enorme proporción de los recursos, instalaciones y actividades”. Y acusa: “Áreas muy vitales de la vida cultural han recibido menos apoyo que otras más próximas a las preferencias del oficialismo”. Estas afirmaciones se referieren específicamente al Carnaval, según explicó a Búsqueda Horacio Urrutia, licenciado en Comunicación que coordina el área cultural del PN.

“El manejo poco profesional de los mecanismos concursables ha generado una pérdida de legitimidad ante buena parte de los actores culturales”. Además endilgan al gobierno que “las políticas de promoción de la cultura no tuvieron coordinación con las políticas educativas”.

El PN manifiesta que la política cultural debe ser pluralista y amplia, apuntar a la excelencia de diferentes tradiciones, “estar libre de todo sesgo político partidario, ideológico o dogmático” y “fomentar el acceso de personas con baja predisposición al consumo cultural, sin pretender dirigir sus opciones ni determinar sus preferencias”.

El texto —seis páginas— destaca fortalezas como la matriz cultural uruguaya, los artistas “reconocidos por su profesionalismo, calidad y trayectoria”, la alta escolarización de la población, la alta penetración de Internet, la existencia del Sodre, la televisión y radios públicas y “un importante acervo cultural”.

Urrutia destaca el plan de “la reorganización de la institucional cultural” para evitar “vacíos y superposiciones. Se propone una reestructura de la DNC en cinco áreas: Música, Letras y Publicaciones, Artes Escénicas, Artes Plásticas y Visuales, y una nueva Coordinación de Actividades Culturales.

Uno de los puntos fuertes del programa del PN es un régimen centralizado de devolución de impuestos para producciones extranjeras que decidan rodar en Uruguay y contratar mano de obra local.

Con el objetivo de “reducir burocracia, hacer un uso de recursos más eficiente y despolitizar la gestión”, el programa Centros MEC, presente en todo el país, “será profundamente revisado”. Otros planes de descentralización con coordinación entre gobierno e intendencias son muy similares a los del oficialismo.

En ese sentido se propone fomentar el estudio de instrumentos musicales ligados a nuestra tradición como el bandoneón, y se pone como ejemplo a Argentina, pero se omite mencionar la existencia de una cátedra de ese instrumento en la Facultad de Artes.

El plan cultural del PN prevé reformular el modelo de gestión del Sodre, al que define como “obsoleto”, a través de la incorporación de patrocinantes públicos y privados para lograr que sea “autosustentable”.

Los planes de reestructura en aras de una mayor autosuficiencia económica también alcanzan a la televisión y radios públicas nucleadas en el Servicio de Comunicación Audiovisual Nacional (Secan), “que hoy tiene mucha capacidad de llegada pero muy bajas audiencias”.

El PN cree que “hay desequilibrios y contradicciones” en los fondos de fomento como Fonam, Cofonte, Fondo Concursable para la Cultura, Fondos de Incentivo Cultural, los fondos para el audiovisual y los premios nacionales de Literatura, Música y Artes Visuales. Para ello propone unificar procedimientos y “diseñar un código de ética a ser suscrito por quienes participen en jurados y mecanismos de seguimiento mucho más minuciosos”.

El programa también incluye nuevos planes para elevar la concurrencia a los museos, archivos y bibliotecas públicas, un plan de fomento de la lectura, un programa de remodelación de 30 salas teatrales en el interior (además de las ya remodeladas por el Fondo de Infraestructuras Culturales, creado en la gestión del FA) y 10 en barrios capitalinos.

Partido Independiente

“Con la llegada al gobierno del Frente Amplio, las condiciones para desarrollar políticas culturales han mejorado”, sostiene en su programa cultural el PI, que, sin embargo, entiende que el Uruguay vive hoy una situación de “emergencia cultural”, debido a “una tendencia al desconocimiento de reglas básicas para la convivencia social y la dignidad de las personas”. El partido liderado por Pablo Mieres destaca la aprobación de nuevas leyes y “un significativo aumento” presupuestal. “El PI ha colaborado en la elaboración de las bases para una Ley Nacional de Cultura y Derechos Culturales que apenas empieza a tomar estado parlamentario”, afirma, y destaca al Ballet Nacional del Sodre como un ejemplo de “buena gestión”.

Sin embargo, para el PI los planes del FA “no han logrado los resultados esperados”, lo cual “no condice con la inversión de los recursos asignados”. La crítica se enfoca en los planes descentralizadores: “El buen esfuerzo logrado a partir de los Centros MEC se fue apagando en medio de políticas erráticas, sin coordinación, sin programa y sin liderazgo institucional”.

El martes 2 el PI inauguró Cultura 21, un espacio abierto de reflexión con la consigna de trazar “una nueva agenda cultural”. La idea es que los participantes colaboren en el diseño de las propuestas que haga el grupo. A la primera reunión asistieron figuras de la cultura como Estela y Alberto Magnone, Raquel Diana, Pablo Vierci, Willy Rey, José Cobello, Valentín Trujillo, Franklin Rodríguez, Álvaro Ahunchain, José Rilla y Jaime Clara.

Partido Colorado

“A pesar del tamaño de su población, Uruguay ha creado y formado una cantidad asombrosa tanto de artistas —escritores, plásticos, dramaturgos, escultores, músicos, etc.— como de obras. Por otra parte, contamos con audiencias de públicos locales que no pueden sostener una industria tan potente. Tenemos que atraer turistas y expandir mercados aprovechando la calidad y dimensión de nuestra producción artística y cultural, que es un privilegio”. El párrafo, incluido en el programa Un pequeño país modelo, ideado por el equipo técnico de Ernesto Talvi, es una buena síntesis de la propuesta cultural del Partido Colorado.

En ese marco, el PC propone Polos de arte y cultura en contextos sociales vulnerables, integrar el arte a los espacios públicos, programas que incentiven el turismo cultural, una diplomacia que potencie alianzas e intercambios artísticos y culturales, un fondo para la exportación de la cultura y la creación de un sello de calidad creativa que premie productos de origen nacional. Los colorados plantean “redefinir el proceso de adjudicación de fondos con seguimiento, monitoreo y evaluación de los proyectos aprobados” y apuestan a fortalecer a la producción audiovisual. También proponen el fortalecimiento de los museos públicos e implementar contenidos artísticos en todos los niveles educativos.

Partido de la Gente.

La fuerza política de Edgardo Novick pone foco en el “combate al amiguismo en la cultura” a través de asignar recursos con criterios “eminentemente técnicos”. Plantean pasar “de subvencionar la oferta a incentivar la demanda”, a través de bonos de consumo cultural para los adolescentes. También proponen la “promoción de emprendedores en las crecientes áreas creativas, tales como el diseño, la producción audiovisual e industrias de videojuegos y animación, así como las tradicionales: música, artes escénicas y artes visuales”.

Unidad Popular.

La cultura es “la gran creadora de conciencia, la que desarrolla el espíritu crítico y la base de la creación del Poder Popular”. La UP considera a la música “la más importante herramienta de difusión masiva” y define al libro como “la principal herramienta cultural”, por lo que aplicará la consigna “Un niño, un libro”. Propone volcar la recaudación impositiva originada en actos culturales, y hacerlo en forma “ecuánime, democrática y estrictamente controlada”, para “impedir que se destinen al pago de favores políticos a los artistas”. Para promover la producción audiovisual, plantea quitar el IVA a los servicios para la producción nacional y “gravar la exhibición de obras audiovisuales extranjeras, destinando lo recaudado a fomentar la creación nacional”.

Cabildo Abierto.

El nuevo partido que propone al militar Guido Manini Ríos como candidato a presidente dedica media página al área cultural. Propone promover actos culturales relacionados con las fechas patrias y “nuestras tradiciones”, y crear un “programa de promoción de Cultura de Paz como un medio de disminución de la violencia en la sociedad”.

Los otros.

El Partido Digital anunció que publicará su programa de gobierno en los próximos días. El Partido de los Trabajadores no incluye nada sobre cultura en su programa. Tanto el Partido Ecologista Radical Intransigente (PERI) como el Partido Verde Animalista (PVA) no tienen previsto publicar un documento programático. César Vega manifestó que el PERI prefiere concentrar su tiempo y recursos humanos en sus áreas específicas de actividad. En tanto, Gustavo Salle, candidato del PVA, respondió a Búsqueda que la prioridad es el “proceso de deslumpenización de la población”. A su entender, “durante los últimos 15 años los gobiernos del ‘Fraude Amplio’ se encargaron de lumpenizar al país, destruir sus valores intelectuales, culturales, especialmente los de los sectores de menos recursos”. Salle lanzó sus dardos a la ministra de Educación y Cultura, María Julia Muñoz: “Ha utilizado al ministerio para realizar proselitismo ideológico, lo que conforma a mi juicio el envilecimiento cultural y axiológico del país. Tenemos que revertir estos 15 años de esta verdadera subversión cultural cometida por la asociación para delinquir llamada ‘Fraude Amplio’”.

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