Luis Heber De León. Foto: Nicolás Der Agopián

Manini Ríos será “un interlocutor válido” para las Fuerzas Armadas tanto como el ministro, porque sabe “lo que quieren los militares para arriba” y “los políticos para abajo”, dice el nuevo comandante de las Fuerza Aérea, Luis De León

El sistema de defensa aérea “no es suficiente” para combatir a narcotraficantes; con los sensores de la FAU hoy “no los vemos”

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Nº2065 - al de 2020
entrevista de Juan Pablo Mosteiro y Juan Pittaluga

El Lockheed C-130 es un avión táctico militar fabricado por Estados Unidos luego de la Guerra de Corea (1950-1953) ante la necesidad de un transporte más efectivo para el combate. Identificado por sus cuatro motores de turbohélice y una enorme bodega metálica que le permite transportar cargas pesadas en cualquier pista del planeta, y conocido popularmente con el nombre Hércules, es el avión emblema de la Fuerza Aérea Uruguaya (FAU) y uno al cual tiene particular cariño su nuevo comandante en jefe, el general del aire Luis Heber De León. Instructor y piloto del Hércules con más de 3.000 horas de vuelo, De León muestra orgulloso una réplica en miniatura de la aeronave en una larga y luminosa repisa de su despacho que da a un camino interno del comando general de la institución, con la Ruta 102 al fondo.

La colección de aviones incluye casi todas las aeronaves con las que ha volado en misiones que lo llevaron a conocer Alaska, España, Haití, Suecia y la Antártida, entre otros destinos de una carrera que inició en 1981 en el hoy extinto Liceo Militar N° 4 de Minas. Son sus objetos más atesorados junto a una foto de 1985 que inmortaliza el instante en que el entonces presidente Julio María Sanguinetti lo saluda como el primer abanderado nacional de la Escuela Militar de Aeronáutica tras el retorno de la democracia.

El miércoles 4, a sus 54 años, De León asumió como comandante en jefe de la FAU en sustitución del general Hugo Marenco. Sus primeros días, sin embargo, han estado lejos de una adaptación paulatina al cargo, con el diseño del presupuesto institucional como prioridad: permaneció sin descanso al frente de toda la logística para la repatriación de uruguayos en el extranjero como consecuencia de la pandemia global provocada por el nuevo coronavirus (Covid-19). Hasta la madrugada del lunes 23, apenas unas horas antes de recibir a Búsqueda, De León estuvo en el aeropuerto de Carrasco para monitorear el arribo de quienes llegaron desde Argentina, Bolivia y Perú, incluidos 75 pasajeros transportados desde Lima en el todoterreno C-130.

Sigue un resumen de la entrevista.

—¿Cree que la repatriación de uruguayos mejoró la imagen de la FAU y de las Fuerzas Armadas ante una parte de la opinión pública?

—Sí. Nosotros nos debemos a la sociedad. Todos los vuelos sanitarios son parte básica de nuestra actividad. El C-130 está previsto para estas operaciones. En la época del gobierno de Jorge Batlle (2000-2005) se fue en esa aeronave a buscar vacunas para la aftosa por toda América y más allá; también se dio apoyo sanitario en catástrofes naturales en Colombia, Ecuador, Perú, Chile… En esta operación del coronavirus, la FAU hizo un gran esfuerzo técnico en toda la fase operativa, porque acá la gente es poca y somos viejos todos... (sonríe).

—¿A qué se refiere con “somos viejos todos”?

—A que muchos técnicos jóvenes de la Fuerza se han ido a trabajar a aerolíneas y a otros países donde se pueden proyectar mejor, es algo natural. La edad promedio de toda la Fuerza Aérea ronda los 28 años, sumando a técnicos, pilotos y la orgánica. El problema es la edad de los técnicos, que son alrededor de 200.

—¿Qué expectativas de recibir mayor presupuesto tiene en un gobierno que ya preveía restricciones presupuestales y ahora se suma la crisis causada por la pandemia?

—Ya en 2019 previmos los recursos para cumplir con la ley de fronteras, N°19.677. Si hoy la ley de Presupuesto es espejo de la del año pasado, esos recursos se mantendrían para operar en la frontera. Pero hay que ver en qué situación quedamos con el esfuerzo del coronavirus, principalmente por el gasto de combustible. En este esfuerzo tal vez tengamos un problema, pero tendríamos que verlo con el Ministerio de Economía; no lo tenemos claro todavía. La parte de funcionamiento exige mucho, porque es realmente cara. El problema es la inversión y el plan de renovación de activos que ahora es más difícil.

—¿Esa renovación apunta a que el espacio aéreo deje de ser “todo un poro” ante el narcotráfico, como dice el ministro de Defensa, Javier García?

—El control de la defensa aérea es un trabajo policíaco y hoy tenemos un sector altamente irregular que es el tráfico de drogas. Son personas muy hábiles, con muchísimo dinero, que logran cosas imposibles de prever. Ese problema es difícil de controlar. Intentamos disminuir al máximo esos vuelos irregulares y que se puedan controlar en otro medio, a través de la Policía por la parte terrestre o de la Prefectura Naval. Queremos bajar la intención de volar irregularmente, un fenómeno que ha aumentado en los últimos tiempos.

—¿Pero la FAU tiene aeronaves en condiciones para cumplir esa función?

—Tenemos un sistema de defensa aérea renovado tecnológicamente y eso nos mantiene en un status quo con el sistema de sensores que hay en la contraparte. Pero no es suficiente. Para controlar y sancionar los vuelos irregulares en el espacio aéreo necesitamos aumentar la cantidad de sensores. Hoy, para hacer una interceptación de vuelos irregulares, usamos el Cessna A-37 Dragonfly o al Pilatus PC-7U Turbo Trainer. 

—El Cessna A-37 es un avión con más de 40 años…

—Sí, necesitamos hacer un recambio. Aunque la edad no implica que le falten las condiciones de seguridad necesarias para operar, tiene sensores de otra época y necesitamos una aeronave con sensores adecuados a la amenaza actual. Hoy aquellos que vienen ya saben que los sensores no son capaces de interceptarlos, porque no los vemos.

—¿Cuánto cuesta una nave con radares modernos?

—Una aeronave estándar con un radar suficiente ronda los US$ 7 u 8 millones. Y normalmente para cumplir esa función se necesitan dos aeronaves en vuelo, dos en tierra y dos de mantenimiento. Entonces, para hacer una operación segura y eficaz debería haber seis aeronaves. Ese es el objetivo.

—La FAU monitorea 30.000 vuelos privados por año, sin contar los comerciales y militares. ¿Cómo logra interceptar vuelos con sensores desactualizados?

—Con muchísimo trabajo de inteligencia, con una red de controladores aéreos avanzados que observa, que analiza y coordina con otras instituciones y autoridades de Argentina y Brasil. Si tuviéramos los sensores, tal vez ese trabajo se reduciría y seríamos más efectivos al hacer las interceptaciones.

¿El tráfico de drogas es mayor por la frontera argentina o por la brasileña?

—Lo que pasó ahora, que es un tema a analizar, es que el tráfico bajó más al sur y al oeste, aunque la frontera con Brasil es más grande y seca. Están traficando en casi toda la frontera con la provincia de Entre Ríos, y estamos planificando una cantidad de operaciones para reducir la intención de cruzar droga por ahí.

¿Contar con un partido como Cabildo Abierto, liderado por el senador y ex comandante en jefe Guido Manini Ríos, facilita el diálogo de las FFAA con el sistema político?

—Él entiende la situación de las Fuerzas Armadas, que a veces cuesta explicar. Pero ahora él también está entendiendo el problema político de llevar adelante sus ideas y sus planes. En algunas cosas tal vez sea un interlocutor válido, claro. Pero, por ejemplo, el ministro de Defensa Nacional, por el tiempo que ha participado en la Comisión de Defensa del Senado, tal vez no conozca tanto la interna militar como el senador Manini, pero sí conozca más su funcionamiento. Lo que tiene Cabildo Abierto es una persona que se fue de las Fuerzas Armadas conociendo sus últimos problemas y entró en el sistema político, que tiene otros problemas. Ahí tendrá que poner en la balanza. A mí lo que me parece es que va a entender las dos cosas y al final va a ser un gestor válido tanto como el ministro.

—Supone una ventaja respecto a otros gobiernos...

—Yo, mirándolo de afuera, creo que el senador Manini a la orgánica ya la tiene, porque nació ahí, y va a entender el poder político y la situación política. El salto que sucedería con el senador Manini es este caminito: el del militar que ya tiene inmerso, que no hay que escribírselo, porque es un texto, es una forma de expresar lo que quieren los militares para arriba y lo que quieren los políticos para abajo, una forma de expresarlo para que entendamos todos el mismo idioma y escribirlo en una ley y dos decretos. De hecho, siempre hemos trabajado para que haya una mejor comunicación interagencial. En todas esas cosas él tiene el entendimiento, bien claro lo tiene. Ahora entró en un tema administrativo diferente.

Luis Heber De León
Foto: Nicolás Der Agopián

—¿De qué manera las actuales autoridades militares pueden ayudar a esclarecer hechos de la dictadura y responder a los familiares de los desaparecidos?

—Esto lo digo por mí, en representación de la Fuerza Aérea: el presidente de la República y el ministro de Defensa Nacional dictaron una directiva de cómo llevar adelante todas las investigaciones y a ella nos vamos a ceñir. Vamos a hacer todo el esfuerzo necesario para cumplir con esa directiva, ese es el espíritu. Trataremos de buscar solucionar todo esto. No digo que no debería pasar porque soy totalmente ajeno, porque mi vida fue totalmente ajena a eso. Pero todo lo que el presidente requiera y esté en nuestras manos, lo haremos; y en esto no ha cambiado mucho de las políticas anteriores. Tenemos que caminar por ahí.

—En el caso del homicidio del militante comunista Ubagésner Chaves Sosa, el coronel aviador retirado Enrique Ribero denunció ante la Justicia que la FAU perdió documentos que probarían su inocencia, informó El Observador. Usted presidió su Tribunal de Honor. ¿Qué responde a eso?

—Esas denuncias fueron presentadas ya hace tiempo. Los tribunales de honor, por naturaleza, cuando la Justicia actúa, dejan de actuar, porque no se puede actuar sobre cosas que la Justicia resuelve, eso nos rige a todos. Existió una investigación en tres instancias judiciales y Ribero fue sentenciado. La Fuerza Aérea investigó y no hubo más información. No es que no queramos aportar más, ¡no hay más! No encontramos más información de la que se volcó cuando él hizo los reclamos ante la Justicia. Hasta ahí es lo que les puedo decir... y he sido el último investigador. No tenemos más información...

Ribero acusa a la FAU de encubrir a los culpables.

—En su momento la Comisión para la Paz registró todo lo que había, y ahí se abrieron todos los registros y están disponibles las copias de todo eso en la Justicia. Indudablemente esa es la misma información que tiene el coronel para las cosas que está solicitando. ¡No puedo decirles más porque no tengo más información! De hecho, todos los descargos que hace él ya se habían hecho ante la Justicia. Si mañana alguien consigue algo que nosotros no tenemos, bueno, será derivado a la Justicia. Nunca quedan cerradas las puertas.

Recuadro de la entrevista

▪ La misión del Congo

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