Gremio de UTE. Foto: Javier Calvelo/ adhocFOTOS

El gremio de UTE cree que no hay grandes diferencias entre el oficialismo y la oposición, mientras que el de Ancap se prepara para el “peor escenario” y de ganar el Partido Nacional empezará el 25 de noviembre a “organizar la resistencia”

Sindicatos de empresas públicas divididos ante las elecciones

6min
Nº2041 - al de Octubre de 2019

Las empresas públicas tienen un lugar relevante en la retórica del PIT-CNT. Lo tienen por sus sindicatos fuertes, porque el movimiento sindical siempre reclama una presencia importante del Estado en la economía y también lo tienen por la épica. Los dirigentes sindicales —públicos y privados— suelen recordar frecuentemente la victoria de 2004 en el plebiscito del agua, la de 2003 en el referéndum de Ancap y más atrás en el tiempo la del referéndum de 1992.

Luego de tres períodos de gobiernos del Frente Amplio, y ante el panorama electoral más incierto de los últimos tiempos, los sindicatos de Antel, Ancap, UTE y OSE muestran diferentes posturas en el marco de la campaña. Los dos primeros entienden que están en juego dos proyectos de país y, en consecuencia, se inclinaron activamente por el que creen mejor. Hasta hicieron campañas en redes sociales para marcar su posición. Los dos segundos toman algo más de distancia del Frente Amplio y uno de ellos hasta sostiene que no “hay antagonismos” en el panorama electoral, sino algunas diferencias de “formas” y “amortiguaciones”.

Luego de tres períodos de gobiernos del Frente Amplio, y ante el panorama electoral más incierto de los últimos tiempos, los sindicatos de Antel, Ancap, UTE y OSE muestran diferentes posturas en el marco de la campaña.

La Asociación de Funcionarios de la UTE (Aute) está desarrollando su Plenario Nacional de Delegados. Como insumo para la discusión, dio a conocer a sus afiliados un documento de “caracterización de la etapa y estrategia”.

Para el sindicato la actual es una etapa de “profundización del proyecto de las clases dominantes a nivel mundial”. En la región se expresa a través de las “concepciones neoliberales” que buscan “cargar sobre los pueblos el ajuste económico y construir un modelo de desarrollo desigual”. Ante ese escenario, Aute no ve que haya en la oferta electoral uruguaya dos caminos contrapuestos.

“El escenario electoral no se caracteriza por disputarse un desapego o no a los lineamientos generales, sino más bien un escenario de diferencias de forma y en todo caso de estrategias de amortiguación de los impactos. Hacia las empresas públicas y el rol del Estado no hay antagonismos en caracterizar el problema del déficit fiscal como central, y más allá de énfasis y retórica todos se plantean ‘atacar’ este problema con una reducción del gasto sin tocar los intereses y beneficios de los sectores de poder”, sostiene el documento.

Aute espera un “panorama de claras dificultades” para las empresas públicas y concluyen que deberán desplegar “una estrategia de resistencia”.

Ante los planteos de recorte de funcionarios públicos, el sindicato analizó que está en una situación de vulnerabilidad porque la UTE tiene un potencial “muy alto” de reducción de plantilla. Por la avanzada edad de parte del personal calculan que “algo más del 30% de los cargos pueden quedar vacantes” el próximo quinquenio y eso implica “una amenaza para el servicio”.

El documento critica varios aspectos de la gestión durante los gobiernos del Frente Amplio. En particular, hace hincapié en la privatización de parte de la generación de energía, el avance de la precarización laboral y las tercerizaciones, y una “estructura tarifaria injusta” que beneficia a los más poderosos.

En el sindicato de OSE (FFOSE) también tienen una visión crítica de la actual administración. Su presidente, Gustavo Ricci, puso como principal ejemplo la ley de riego, a la cual se opusieron y hasta intentaron forzar un referéndum para derogarla. En la misma línea, criticó el límite de reponer solo dos de cada tres vacantes que se generen en el Estado y señaló como una contradicción que al mismo tiempo hayan crecido las tercerizaciones.

Por ese tipo de contradicciones discrepa con la postura sindical que habla de un bloque social y político de los cambios que incluye al PIT-CNT y al Frente Amplio. “Está bravo de justificar lo del bloque social y político de los cambios”, dice.

De todas formas, advierte que un gobierno del Partido Nacional o del Partido Colorado implicaría una amenaza mayor para las empresas públicas.

FFOSE
FFOSE. Foto: Santiago Mazzarovich

“No podemos hacernos los idiotas”.

Diestro Fantoche, “el candidato de la restauración”, no deja mucho margen a la duda. Su agenda es contundente: va a habilitar la libre importación de combustibles transformando el monopolio público en monopolio privado; va a eliminar el subsidio al supergás porque “total, solo afecta a los más humildes”; va a eliminar el fideicomiso del boleto y si la gente no puede pagar que haga deporte caminando; y también va a eliminar el subsidio a los biocombustibles y, si en Bella Unión se quedan sin trabajo, que se muden para Montevideo.

Para que el mensaje quede aún más claro, en el cierre de esta serie de publicidades de la Federación Ancap (Fancap), el humorista Carlos Barceló se saca el traje y el bigote que lo caracterizan como Diestro Fantoche para hablarle directamente a la cámara en tono reflexivo. “No te comas la pastilla, si esta película ya la vimos”, remata.

El sindicato de Antel (Sutel) siguió un camino similar y publicó en Facebook cuatro videos que defienden la gestión que la empresa tuvo en los últimos 15 años y alertan sobre las posibles consecuencias de un cambio de gobierno. Cada pieza resalta algunas de las inversiones de Antel: el data center, el cable submarino, el 5G, la fibra óptica y el Antel Arena.

“Vos ya lo sabés. Lo tenés en el chip. Entonces, si la empresa es eficiente y líder en la región, ¿por qué los mismos de siempre insisten en privatizarla? Antel, uruguaya, pública y estatal. Vos sabés. Que no te borren la memoria”, concluyen.

Tanto Fancap como Sutel están alineados al pronunciamiento que adoptó el año pasado el Congreso del PIT-CNT que afirma que están en juego dos modelos de país: el del bloque social y político de los cambios —en el que están incluidos el PIT-CNT y el Frente Amplio— y el de la restauración conservadora.

Tanto Fancap como Sutel están alineados al pronunciamiento que adoptó el año pasado el Congreso del PIT-CNT que afirma que están en juego dos modelos de país: el del bloque social y político de los cambios —en el que están incluidos el PIT-CNT y el Frente Amplio— y el de la restauración conservadora.

Con esa concepción de fondo, el presidente de Fancap, Gerardo Rodríguez, tiene la certeza de que si ganan los partidos de oposición va a haber “un retroceso muy importante”. El elemento de mayor preocupación para el sindicato es la propuesta del Partido Nacional de liberalizar la importación de combustibles y terminar con el monopolio de Ancap. También es el más inminente, ya que saben que esa medida tendrá una expresión en la ley de urgente consideración que Luis Lacalle Pou prometió enviar al Parlamento el 2 de marzo de 2020 si es presidente.

Después del resultado de las elecciones internas de junio, el sindicato comenzó a prepararse para enfrentar “el peor escenario”. Los plazos son cortos y, por eso, si el domingo 24 de noviembre Lacalle Pou resulta ganador en el balotaje, el lunes 25 van a “empezar a organizar la resistencia”.

“Vamos a salir a dar batalla como en el 2001 y el 2002. Y tenemos la convicción de que, si en aquel momento fue una hazaña, en este momento sería un Maracanazo”, dijo.

En un segundo nivel, les preocupa la propuesta del colorado Ernesto Talvi de reducir 50.000 funcionarios públicos. Fancap estima que si no se renuevan las vacantes las áreas operativas se verían “muy resentidas”.

Con el Frente Amplio tienen algunas diferencias. En particular son críticos con la gestión “demasiado economicista” que tuvo Ancap en el último tiempo. Se lo hicieron saber al candidato Daniel Martínez y esperan un cambio en el rumbo.

Gabriel Molina, presidente de Sutel, sostiene que un gobierno “de derecha” pondría en cuestión a las empresas públicas. Al ejemplo de Ancap suma algunas propuestas que involucran a Antel.

Para Molina, durante los gobiernos del Frente Amplio Antel se potenció y pasó a ocupar una posición destacada en el mundo. El dirigente respeta, pero no comparte posiciones como la de Aute. Si bien reconoce que ningún sector político tiene “un programa revolucionario” como el del PIT-CNT, ve diferencias contundentes entre los proyectos políticos que se disputan el próximo gobierno.

“No podemos mirar para el costado ni hacernos los idiotas en reconocer que entre todos hay algunos que han tenido una visión distinta, más contemplativa, o más simpática con los trabajadores. Y los últimos gobiernos han sido así”, dice.

Noticias relacionadas

▪ El PIT-CNT y la Policía: de la enemistad a una “maravillosa” sindicalización que atraviesa ahora una “contradicción” anunciada

▪ Por temor a perder la independencia el PIT-CNT no debe caer en una “operación desmemoria” y subestimar cambios neoliberales

▪ El PIT-CNT impulsa una unificación sindical para revertir la situación “precaria” de más de 100.000 tercerizados del Estado

Regístrate sin costo, recibe notas de regalo.