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El planteo del senador Pedro Bordaberry es claro; si el Partido Nacional quiere recibir el apoyo de los colorados en el interior, también tiene que dar; y no solo dar donde necesita que le den
No es raro que el senador colorado Pedro Bordaberry mande mensajes a través de su columna de los domingos en el diario El País. En general suelen tener mucha repercusión por su estilo directo y por la elección de temas que de antemano sabe que van a repicar. La del último domingo no fue la excepción.
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La molestia de Bordaberry con el Partido Nacional por no aceptar presentarse como Coalición Republicana en todos los departamentos uruguayos en las elecciones municipales se remonta a mayo de 2023, cuando un grupo de dirigentes colorados encabezados por el expresidente Julio María Sanguinetti propuso al Directorio del Partido Nacional que se conformara un lema común para presentarse juntos con el resto de los partidos coalicionistas en todo el país y lograr así obtener la mayor cantidad de intendencias en 2025. Es decir, ganarle al Frente Amplio. Porque al fin y al cabo el objetivo de la Coalición Republicana es ese: ganarle al Frente Amplio. Con esa lógica se presenta en Montevideo, Canelones y Salto, las únicas tres intendencias frenteamplistas.
Un año después de aquel planteo, el Partido Nacional dijo que no, que el acuerdo solo alcanzaría a esos tres departamentos. Y los argumentos variaron entre que en algunas localidades se daba de hecho y que no todos coincidían en extenderlo a pesar de los intentos.
Estamos nuevamente casi un año después ante el mismo asunto, pero esta vez con un planteo duro, firme y comprensible. Si vos, Partido Nacional, querés que te apoye para ganar tu intendencia, me tenés que garantizar que en 2030 la coalición va junta en todo el país. Así o nada. Con la plancha en el pecho.
Y tiene sentido este planteo de Bordaberry. Aunque él establece una diferencia con la lectura del acuerdo para ganarle al Frente Amplio. Él asegura que fijarse como objetivo que otro pierda y no que uno gane es incurrir en lo que Ortega y Gasset definía como “parasitismo negativo”. Y que convocar al votante con el discurso “votame para que no gane el otro” no es una buena forma para que la coalición crezca. Pero en los hechos ese termina siendo el fin último. ¿O no? ¿O el fin no es lograr que la coalición domine en todo el país y por eso la única alternativa es juntarse para que el Frente Amplio no logre la cantidad de votos para ganar? Aunque el argumento sea mejorar la vida de los vecinos, bajar impuestos o terminar con lógicas locales defectuosas, la única forma, en algunos departamentos, es juntarse.
Pero volvamos al reclamo de Bordaberry. Porque tal como él lo relata en su columna de enero, Parasitismos y acuerdos, cuando el Partido Colorado hizo el planteo de ir juntos por todas las intendencias, el Partido Nacional tenía 15 de las 19. Pero eso cambió con la elección nacional de fines de 2024. Los apoyos cambiaron en todo el país. “Ahora, luego del triunfo del Frente Amplio en noviembre y la consiguiente pérdida de votos en varios departamentos, surgen voces solicitando al Partido Colorado que realice acuerdos o no presente candidatos a intendente en varios departamentos. Ello, dicen, para evitar que gane el Frente Amplio. La situación es particularmente injusta con el Partido Colorado”, planteaba el senador. Claro, porque si se quiere recibir también hay que dar.
El problema es que, una vez negado el acuerdo, si los colorados accedieran a apoyar a algún candidato blanco y no presentarse a la elección, estarían en desventaja. Al no haber reservado su nombre en las internas no es posible presentarse bajo el lema de otro y, por lo tanto, si no hay candidato a intendente, tampoco hay ediles, entre otras cosas. El partido muere en el departamento en el que acceda. Y dice Bordaberry: “Se dice, y es un secreto a voces, que eso se compensa luego con algún cargo en la intendencia. Lo que no parece adecuado”. Y no, no parece adecuado.
En el Partido Nacional, o al menos entre varios dirigentes que hicieron declaraciones, no cayó en gracia eso del parasitismo, o los cargos, o los acuerdos. Expone realidades locales que suelen estar lejos de los escritorios montevideanos. Pero existen.
Todo este preámbulo no es en vano. Esta previa remite a la más reciente exigencia de Bordaberry a sus socios de la coalición. En la columna del último domingo, Como en el Monzón, el senador recuerda el nacimiento del Partido Colorado, asegura que es el decano, destaca a sus principales figuras, habla de la “ética de la responsabilidad” como una característica fundamental y fundacional de esa colectividad política en el 1800 y a la ausencia de interés propio.
“Hoy muchos dirigentes nacionalistas en todo el país solicitan a los colorados que los acompañen y voten dentro del Partido Nacional para evitar el triunfo del Frente Amplio. Algunos colorados, basados en la ética de la responsabilidad que nos viene desde el fondo de la historia, dudan si hacerlo. Otros se niegan y otros lo aceptan”, escribe el legislador.
Entonces, la primera exigencia. Si el Partido Nacional en los departamentos donde hoy no hay Coalición Republicana pide apoyo a ciudadanos colorados, debe comprometerse a que en 2030 habrá coalición en todos. Así de simple. Si querés que te apoye, asegurame que en cinco años jugamos con reglas parejas.
Y la segunda. El Comité Ejecutivo Nacional del Partido Colorado debe exigir a los socios de la coalición el compromiso ahora y no después de las municipales. “De no aceptarse eso no puede ser que colorado alguno apoye a candidatos de otro partido”, advierte. O avisa.
En los distintos partidos de la coalición muchos dan por hecho que el acuerdo electoral se dará sin dudas hacia las nacionales de 2029. No son pocos los que creen que de haberse dado en las pasadas elecciones no se hubiera perdido el gobierno o al menos el Frente Amplio no hubiera obtenido la mayoría en el Senado. Sin embargo, esto de ponerlo negro sobre blanco cinco años antes para la elección municipal no estaba entre las prioridades coalicionistas.
Si el Partido Colorado no quiere morir en el intento de volver a ser el partido que fue décadas atrás y representar a un porcentaje mayor de los uruguayos, uno de los caminos es el que plantea Bordaberry. Pero, además, si el Partido Nacional quiere recibir, también tiene que dar. Y no solo dar donde necesita que le den.